Por : Unknown
El concepto de pansexualidad ha existido desde la época de Sigmund Freud, pero fue necesario que Miley Cyrus lo usara abiertamente para volverlo a poner de moda en el siglo XXI.
La palabra ha estado entre los términos más buscados en Google desde que la estrella del pop se declaró pansexual en una entrevista con la revista Paper en julio de este año.
Dijo "estoy abierta a todo aquello que conlleve consentimiento y que no involucre a un animal y siempre y cuando todos sean mayores de edad. Todo lo que sea legal, me parece bien. Vamos, estoy de acuerdo en intentarlo con cualquier adulto, cualquier persona mayor de 18 años que quiera amarme. No me identifico como chico o chica y no necesito que mi pareja se identifique como chico o chica".
Los expertos y los sociólogos dicen que la descripción de Cyrus resume la interpretación contemporánea de lo pansexual, a lo que a veces se llama omnisexual. Es casi la descripción más amplia posible respecto a quién te atrae sexualmente, que es justamente lo que llama la atención de una generación más joven que se siente cómoda con la fluidez de género y a la que no le gustan mucho las etiquetas.
¿Sigues confundido? Estas son algunas pautas para comenzar.
Se refiere a la atracción sexual
El término se compone con el prefijo pan-, que significa todo y la palabra sexualidad, lo que indica que la gente que se considera pansexual no restringe su sexualidad al género opuesto (heterosexualidad), al mismo género (homosexualidad) o a los géneros binarios, hombre y mujer (bisexualidad).
El origen del término pansexual suele encontrarse en pansexualismo, término que Sigmund Freud popularizó a principios del siglo XX y que usó para describir la postura de que la mayoría de las conductas humanas derivan de los instintos sexuales, explicó Justin R. Garcia, profesor asistente de Estudios de Género e investigador del Kinsey Institute de la Universidad de Indiana, Estados Unidos.
La mayoría de los científicos conductuales de la actualidad no cree que todo lo que hacemos tiene una base sexual. Sin embargo, la obra de Freud suscitó dudas importantes respecto a la dirección de los deseos sexuales, dijo Garcia. Además, nos dio una palabra que ha evolucionado con el tiempo.
Actualmente, el término pansexual se usa para describir una atracción romántica o sexual centrada en las cualidades más que en el sexo o el género. En otras palabras, alguien que se considera pansexual es capaz de sentir atracción por varios sexos e identidades de género, dijo David Bond, vicepresidente de programas de Trevor Project, un grupo LGBT de intervención en crisis.
"Tal vez tiene qué ver con la persona por la que sientes algo o por la que te sientes atraído y esos dos factores pueden ser paralelos o diferentes", dijo.
Es diferente de la bisexualidad
La bisexualidad se refiere a las personas que se sienten atraídos a los hombres y a las mujeres. Como son cada vez más las personas que se ubican en alguna parte del espectro entre hombres y mujeres, la pansexualidad ha surgido como una categoría que incluye a todos los demás.
"La gente lo está adoptando porque bisexual participa del género binario. La pansexualidad es una forma de superar eso y un reconocimiento personal de que hay atracciones a todo lo largo de la gama de géneros", escribieron Patricia Johnson y Mark Michaels, autores del libro Designer Relationships: A Guide to Happy Monogamy, Positive Polyamory and Optimistic Open Relationships en un correo electrónico.
"Aunque su alcance y aplicación son amplios, también tiene la ventaja de referirse a toda una gama de atracciones en vez de aferrarse a la idea de que la atracción solo puede ser por el mismo sexo, por el sexo opuesto o por ambos. Esa cualidad incluyente le da un significado muy específico".
Algunas personas lo prefieren sobre bisexualidad porque abarca la atracción hacia los hombres, las mujeres, las personas transgénero y las personas intersexuales (los nacidos con un sexo que no cabe en las definiciones típicas de hombre o mujer).
Sin embargo, algunos expertos en sexualidad afirman que el término bisexualidad también incluye estas categorías, así que la distinción entre pansexual y bisexual sigue abierta a discusión y no se ha llegado a un consenso respecto al término más adecuado.
No es nuevo, pero está de moda otra vez
El término tiende a entrar en la consciencia del público a través de las celebridades y Cyrus es la que ha reclamado el título más recientemente.
La estrella del pop siguió el ejemplo de otras personas notables que recientemente se declararon pansexuales, entre ellos la personalidad transgénero de YouTube, Jazz Jennings, y la legisladora texana, Mary Gonzalez.
Los expertos atribuyen la creciente popularidad del término, particularmente entre losmillenials y la generación Z, a la creciente aceptación de la diversidad sexual y de género, así como a las normas de géneroneutrales.
"Es una palabra amplia y eso se debe a que la gente quiere tener la libertad de identificarse de la forma que quiera sin que alguien más los etiquete", dijo Michael Aaron, psicoterapeuta y terapeuta sexual.
"Tiene cierta resonancia cultural porque es muy amplia y permite gran flexibilidad y libertad de decisión"
El concepto de pansexualidad ha existido desde la época de Sigmund Freud, pero fue necesario que Miley Cyrus lo usara abiertamente para volverlo a poner de moda en el siglo XXI.La palabra ha estado entre los términos más buscados en Google desde que la estrella del pop se declaró pansexual en una entrevista con la revista Paper en julio de este año.
Dijo "estoy abierta a todo aquello que conlleve consentimiento y que no involucre a un animal y siempre y cuando todos sean mayores de edad. Todo lo que sea legal, me parece bien. Vamos, estoy de acuerdo en intentarlo con cualquier adulto, cualquier persona mayor de 18 años que quiera amarme. No me identifico como chico o chica y no necesito que mi pareja se identifique como chico o chica".
Los expertos y los sociólogos dicen que la descripción de Cyrus resume la interpretación contemporánea de lo pansexual, a lo que a veces se llama omnisexual. Es casi la descripción más amplia posible respecto a quién te atrae sexualmente, que es justamente lo que llama la atención de una generación más joven que se siente cómoda con la fluidez de género y a la que no le gustan mucho las etiquetas.
¿Sigues confundido? Estas son algunas pautas para comenzar.
Se refiere a la atracción sexual
El término se compone con el prefijo pan-, que significa todo y la palabra sexualidad, lo que indica que la gente que se considera pansexual no restringe su sexualidad al género opuesto (heterosexualidad), al mismo género (homosexualidad) o a los géneros binarios, hombre y mujer (bisexualidad).
El origen del término pansexual suele encontrarse en pansexualismo, término que Sigmund Freud popularizó a principios del siglo XX y que usó para describir la postura de que la mayoría de las conductas humanas derivan de los instintos sexuales, explicó Justin R. Garcia, profesor asistente de Estudios de Género e investigador del Kinsey Institute de la Universidad de Indiana, Estados Unidos.
La mayoría de los científicos conductuales de la actualidad no cree que todo lo que hacemos tiene una base sexual. Sin embargo, la obra de Freud suscitó dudas importantes respecto a la dirección de los deseos sexuales, dijo Garcia. Además, nos dio una palabra que ha evolucionado con el tiempo.
Actualmente, el término pansexual se usa para describir una atracción romántica o sexual centrada en las cualidades más que en el sexo o el género. En otras palabras, alguien que se considera pansexual es capaz de sentir atracción por varios sexos e identidades de género, dijo David Bond, vicepresidente de programas de Trevor Project, un grupo LGBT de intervención en crisis.
"Tal vez tiene qué ver con la persona por la que sientes algo o por la que te sientes atraído y esos dos factores pueden ser paralelos o diferentes", dijo.
Es diferente de la bisexualidad
La bisexualidad se refiere a las personas que se sienten atraídos a los hombres y a las mujeres. Como son cada vez más las personas que se ubican en alguna parte del espectro entre hombres y mujeres, la pansexualidad ha surgido como una categoría que incluye a todos los demás.
"La gente lo está adoptando porque bisexual participa del género binario. La pansexualidad es una forma de superar eso y un reconocimiento personal de que hay atracciones a todo lo largo de la gama de géneros", escribieron Patricia Johnson y Mark Michaels, autores del libro Designer Relationships: A Guide to Happy Monogamy, Positive Polyamory and Optimistic Open Relationships en un correo electrónico.
"Aunque su alcance y aplicación son amplios, también tiene la ventaja de referirse a toda una gama de atracciones en vez de aferrarse a la idea de que la atracción solo puede ser por el mismo sexo, por el sexo opuesto o por ambos. Esa cualidad incluyente le da un significado muy específico".
Algunas personas lo prefieren sobre bisexualidad porque abarca la atracción hacia los hombres, las mujeres, las personas transgénero y las personas intersexuales (los nacidos con un sexo que no cabe en las definiciones típicas de hombre o mujer).
Sin embargo, algunos expertos en sexualidad afirman que el término bisexualidad también incluye estas categorías, así que la distinción entre pansexual y bisexual sigue abierta a discusión y no se ha llegado a un consenso respecto al término más adecuado.
No es nuevo, pero está de moda otra vez
El término tiende a entrar en la consciencia del público a través de las celebridades y Cyrus es la que ha reclamado el título más recientemente.
La estrella del pop siguió el ejemplo de otras personas notables que recientemente se declararon pansexuales, entre ellos la personalidad transgénero de YouTube, Jazz Jennings, y la legisladora texana, Mary Gonzalez.
Los expertos atribuyen la creciente popularidad del término, particularmente entre losmillenials y la generación Z, a la creciente aceptación de la diversidad sexual y de género, así como a las normas de géneroneutrales.
"Es una palabra amplia y eso se debe a que la gente quiere tener la libertad de identificarse de la forma que quiera sin que alguien más los etiquete", dijo Michael Aaron, psicoterapeuta y terapeuta sexual.
"Tiene cierta resonancia cultural porque es muy amplia y permite gran flexibilidad y libertad de decisión"
Por : Unknown

Las cosas como son: para un hombre es mucho más fácil y rápido alcanzar un orgasmo que para una mujer. Incluso, expertos en la sexualidad han señalado que una mujer necesita entre 25 y 40 minutos de estimulación continua para llegar al clímax.
Por eso, la revista Men’s Health publicó una serie de recomendaciones dirigidas a los hombres que quieren garantizar que su pareja disfrute del encuentro sexual tanto como ellos. O sea, ¡con el orgasmo femenino incluido!
#1. Hazlo sin prisa y con calma. De acuerdo con un estudio de la marca de preservativos Control, el 61% de las mujeres españolas finge un orgasmo para concluir el coito. Solo tres de cada 10 hombres lo nota. Entonces, ya que a ti (hombre) lo que te preocupa es durar más tiempo en la cama y a ella lo que le interesa es tener un orgasmo, déjale saber que tienes toda la noche (o la mañana) para complacerla.
#2.Sedúcela poco a poco antes de llegar a la cama. Ten presente que lo que ocurra previo al encuentro sexual puede servir como un afrodisiaco o como un turnoff. Una buena cena o una salida divertida puede convertirse en preámbulo para una noche espectacular.
#3. Dile lo hermosa que está. Si una mujer piensa que no te gusta su cuerpo, será menos probable que alcance el clímax, según investigadores del Journal of Sex Research.
#4. Empieza suave. Durante el foreplay, acaríciala con dulzura las zonas cercanas a sus partes íntimas y ve subiendo la intensidad poco a poco.
#5. Demuestra que conoces su cuerpo. En este punto ya habrás notado que la clave está en hacer las cosas con calma. Al momento de estimular su clítoris, comienza con suavidad y utiliza tus dedos para acariciar los labios exteriores, solo rozando al principio. Cuando llegues al clítoris, estimúlalo con las yemas de los dedos. Su lubricación te dejará saber si lo estás haciendo bien.
#6. Prueba penetrarla desde distintas posiciones. Experimenta con diversos ángulos hasta descubrir cuál es el que más le gusta. Tu primera parada debe ser el punto G, localizado en la pared frontal de la vagina.
#7. Tócala más. Mientras más puntos de contacto, mejor. Por ejemplo, pídele que se acueste boca arriba, con las piernas estiradas, y recorre lentamente su cuerpo con tus manos, sin llegar a toca su vagina. Cuando veas que su excitación va en aumento, penétrala con suavidad, concentrándote en los movimientos, para poco a poco ir incrementando la velocidad.
#8. Aprende a sentir su orgasmo. Deberás aprender a diferenciar cuándo está fingiendo de cuando está teniendo uno real. La intensidad de sus jadeos y gemidos te indicará si lo estás haciendo bien.
#9. Elige un camino y síguelo hasta que ella termine. Contrario a lo que sucede cuando un hombre está a punto de tener un orgasmo (que no hay vuelta atrás), para la mujer, un simple cambio de estimulación puede interrumpir su viaje hacia el clímax. Por eso, una vez que comiences a estimularla de forma tal que ella está superexcitada, debes continuar hasta que termine.
#10. Deja que ella termine primero. Si dedicas mucho tiempo a la penetración, ella tendrá sus zonas sensibles adoloridas y eso podría dificultar el orgasmo. Por eso, satisfácela muy bien antes del coito y déjala terminar antes.
Las cosas como son: para un hombre es mucho más fácil y rápido alcanzar un orgasmo que para una mujer. Incluso, expertos en la sexualidad han señalado que una mujer necesita entre 25 y 40 minutos de estimulación continua para llegar al clímax.
Por eso, la revista Men’s Health publicó una serie de recomendaciones dirigidas a los hombres que quieren garantizar que su pareja disfrute del encuentro sexual tanto como ellos. O sea, ¡con el orgasmo femenino incluido!
#1. Hazlo sin prisa y con calma. De acuerdo con un estudio de la marca de preservativos Control, el 61% de las mujeres españolas finge un orgasmo para concluir el coito. Solo tres de cada 10 hombres lo nota. Entonces, ya que a ti (hombre) lo que te preocupa es durar más tiempo en la cama y a ella lo que le interesa es tener un orgasmo, déjale saber que tienes toda la noche (o la mañana) para complacerla.
#2.Sedúcela poco a poco antes de llegar a la cama. Ten presente que lo que ocurra previo al encuentro sexual puede servir como un afrodisiaco o como un turnoff. Una buena cena o una salida divertida puede convertirse en preámbulo para una noche espectacular.
#3. Dile lo hermosa que está. Si una mujer piensa que no te gusta su cuerpo, será menos probable que alcance el clímax, según investigadores del Journal of Sex Research.
#4. Empieza suave. Durante el foreplay, acaríciala con dulzura las zonas cercanas a sus partes íntimas y ve subiendo la intensidad poco a poco.
#5. Demuestra que conoces su cuerpo. En este punto ya habrás notado que la clave está en hacer las cosas con calma. Al momento de estimular su clítoris, comienza con suavidad y utiliza tus dedos para acariciar los labios exteriores, solo rozando al principio. Cuando llegues al clítoris, estimúlalo con las yemas de los dedos. Su lubricación te dejará saber si lo estás haciendo bien.
#6. Prueba penetrarla desde distintas posiciones. Experimenta con diversos ángulos hasta descubrir cuál es el que más le gusta. Tu primera parada debe ser el punto G, localizado en la pared frontal de la vagina.
#7. Tócala más. Mientras más puntos de contacto, mejor. Por ejemplo, pídele que se acueste boca arriba, con las piernas estiradas, y recorre lentamente su cuerpo con tus manos, sin llegar a toca su vagina. Cuando veas que su excitación va en aumento, penétrala con suavidad, concentrándote en los movimientos, para poco a poco ir incrementando la velocidad.
#8. Aprende a sentir su orgasmo. Deberás aprender a diferenciar cuándo está fingiendo de cuando está teniendo uno real. La intensidad de sus jadeos y gemidos te indicará si lo estás haciendo bien.
#9. Elige un camino y síguelo hasta que ella termine. Contrario a lo que sucede cuando un hombre está a punto de tener un orgasmo (que no hay vuelta atrás), para la mujer, un simple cambio de estimulación puede interrumpir su viaje hacia el clímax. Por eso, una vez que comiences a estimularla de forma tal que ella está superexcitada, debes continuar hasta que termine.
#10. Deja que ella termine primero. Si dedicas mucho tiempo a la penetración, ella tendrá sus zonas sensibles adoloridas y eso podría dificultar el orgasmo. Por eso, satisfácela muy bien antes del coito y déjala terminar antes.
Por : Unknown

Tengo un novio que me deja muy preocupada porque dice que al penetrarme, no siente nada debido a que mi vagina es grande. ¿Es esto posible? ¿Pudo haberse ensanchado mi vagina después del parto?”, así lo reseñó Mujerypunto.cl
Muchas mujeres se preocupan por el tamaño de su vagina y si éste afecta su capacidad de recibir y dar placer en el encuentro sexual, pero no se sienten cómodas hablando de este tema ya sea por vergüenza, por inhibiciones o por un tabú de índole cultural.
¿Influye el tamaño de la vagina en las relaciones sexuales? Muchas veces se habla de vaginas angostas o anchas, pequeñas o grandes, profundas o más cortitas. ¿Hay medidas estándar?
La vagina es un órgano elástico que mide entre 7 y 10 centímetros de longitud y 3 de ancho. Normalmente está plegado, apoyando la cara anterior sobre la posterior, lo que origina un orificio virtual que se abre y distiende durante el coito.
Su cualidad elástica es altamente adaptable, teniendo en cuenta que la vagina puede albergar en su interior un tampón bien sujeto, hasta ensancharse lo suficiente durante el parto.
¿Cómo repercute en los encuentros sexuales? ¿Qué ocurre si la vagina es demasiado grande y el pene demasiado pequeño? O al contrario.
Si bien es cierto que estamos hablando de una mayor o menor percepción, no es menos cierto que el disfrute sexual depende más de una actitud psicológica, así como de una técnica cuidada.
Concretamente en la mujer, el orgasmo va a estar más influenciado por una buena estimulación, por ejemplo, en el clítoris o en el punto G, que al encontrarse bastante cerca de la entrada de la vagina.
La vagina es una cavidad virtual, con paredes muy elásticas y con mucha capacidad para distenderse durante la excitación y el orgasmo. Ningún problema puede aparecer relacionado con el tamaño, siempre que se trate de una vagina normal, sin malformaciones congénitas. Sí puede haber dificultades (como dolor o vaginismo) si hay poca elasticidad o tensión en los músculos perineales, o poca lubricación.
¿Cambia el tamaño de la vagina con el paso de los años?
Lo que puede modificarse con los años es precisamente su elasticidad, como ocurre con cualquier otro tejido del cuerpo, sea la piel, el cabello, los músculos o las articulaciones.
Tanto el tamaño del pene como el de la vagina, en realidad poco tienen que ver con la satisfacción que experimenta la pareja durante el encuentro sexual; ésta depende en gran parte de las actitudes, expectativas y habilidades ante el sexo, así como del estado general de la relación de pareja fuera del dormitorio.
Si experimentas trastornos después de un embarazo, o las relaciones sexuales te provocan molestia o dolor, consulta con tu ginecólogo. Si no, disfruta de la relación con tu pareja sin preocuparte por cosas tan poco importantes como el tamaño.
Tengo un novio que me deja muy preocupada porque dice que al penetrarme, no siente nada debido a que mi vagina es grande. ¿Es esto posible? ¿Pudo haberse ensanchado mi vagina después del parto?”, así lo reseñó Mujerypunto.cl
Muchas mujeres se preocupan por el tamaño de su vagina y si éste afecta su capacidad de recibir y dar placer en el encuentro sexual, pero no se sienten cómodas hablando de este tema ya sea por vergüenza, por inhibiciones o por un tabú de índole cultural.
¿Influye el tamaño de la vagina en las relaciones sexuales? Muchas veces se habla de vaginas angostas o anchas, pequeñas o grandes, profundas o más cortitas. ¿Hay medidas estándar?
La vagina es un órgano elástico que mide entre 7 y 10 centímetros de longitud y 3 de ancho. Normalmente está plegado, apoyando la cara anterior sobre la posterior, lo que origina un orificio virtual que se abre y distiende durante el coito.
Su cualidad elástica es altamente adaptable, teniendo en cuenta que la vagina puede albergar en su interior un tampón bien sujeto, hasta ensancharse lo suficiente durante el parto.
¿Cómo repercute en los encuentros sexuales? ¿Qué ocurre si la vagina es demasiado grande y el pene demasiado pequeño? O al contrario.
Si bien es cierto que estamos hablando de una mayor o menor percepción, no es menos cierto que el disfrute sexual depende más de una actitud psicológica, así como de una técnica cuidada.
Concretamente en la mujer, el orgasmo va a estar más influenciado por una buena estimulación, por ejemplo, en el clítoris o en el punto G, que al encontrarse bastante cerca de la entrada de la vagina.
La vagina es una cavidad virtual, con paredes muy elásticas y con mucha capacidad para distenderse durante la excitación y el orgasmo. Ningún problema puede aparecer relacionado con el tamaño, siempre que se trate de una vagina normal, sin malformaciones congénitas. Sí puede haber dificultades (como dolor o vaginismo) si hay poca elasticidad o tensión en los músculos perineales, o poca lubricación.
¿Cambia el tamaño de la vagina con el paso de los años?
Lo que puede modificarse con los años es precisamente su elasticidad, como ocurre con cualquier otro tejido del cuerpo, sea la piel, el cabello, los músculos o las articulaciones.
Tanto el tamaño del pene como el de la vagina, en realidad poco tienen que ver con la satisfacción que experimenta la pareja durante el encuentro sexual; ésta depende en gran parte de las actitudes, expectativas y habilidades ante el sexo, así como del estado general de la relación de pareja fuera del dormitorio.
Si experimentas trastornos después de un embarazo, o las relaciones sexuales te provocan molestia o dolor, consulta con tu ginecólogo. Si no, disfruta de la relación con tu pareja sin preocuparte por cosas tan poco importantes como el tamaño.
Por : Unknown

El sexo aumenta nuestra felicidad? En trabajos de investigación y en entornos populares así se ha descrito. Mantener relaciones sexuales a menudo es un vehículo para ser más felices.
Sin embargo, un nuevo estudio desarrollado por investigadores de la Universidad Carnegie Mellon en Pittsburgh (EE.UU.), va en contra de esta sabiduría poniendo en duda la teoría de que cuanto más sexo tenemos, más felices somos. El trabajo, que ha sido publicado en la revista The Journal of Economic Behavior & Organization, reclutó a 128 individuos sanos, de entre 35 y 65 años de edad, formados por parejas heterosexuales, con el objetivo de averiguar cómo afecta a la felicidad la frecuencia sexual.
Así, las parejas fueron asignadas al azar para formar parte de dos grupos: el primero tenía que continuar con sus relaciones sexuales habituales; el segundo, tenía que duplicar la frecuencia de sus encuentros sexuales por semana.
También completaron cuestionarios acerca de sus niveles de satisfacción, placer y felicidad. Tras la revisión de los resultados, los investigadores descubrieron que el grupo al que se le pidió que tuviera más relaciones sexuales había experimentado una disminución de la felicidad, así como de su deseo sexual y también de cómo disfrutaban con el sexo. Los expertos creen que esta presencia de infelicidad no está motivada por tener que practicar más sexo sino por el hecho de tener que practicarlo sin que surgiera de forma natural, sino como parte del estudio. “El deseo de tener sexo disminuye más rápidamente que el disfrute del sexo una vez que se ha iniciado. En lugar de centrarse en el aumento de la frecuencia sexual a los niveles que experimentaron al principio de una relación, las parejas deberían crear entornos que despierten su deseo”, aclara Tamar Krishnamurti.
El sexo aumenta nuestra felicidad? En trabajos de investigación y en entornos populares así se ha descrito. Mantener relaciones sexuales a menudo es un vehículo para ser más felices.
Sin embargo, un nuevo estudio desarrollado por investigadores de la Universidad Carnegie Mellon en Pittsburgh (EE.UU.), va en contra de esta sabiduría poniendo en duda la teoría de que cuanto más sexo tenemos, más felices somos. El trabajo, que ha sido publicado en la revista The Journal of Economic Behavior & Organization, reclutó a 128 individuos sanos, de entre 35 y 65 años de edad, formados por parejas heterosexuales, con el objetivo de averiguar cómo afecta a la felicidad la frecuencia sexual.
Así, las parejas fueron asignadas al azar para formar parte de dos grupos: el primero tenía que continuar con sus relaciones sexuales habituales; el segundo, tenía que duplicar la frecuencia de sus encuentros sexuales por semana.
También completaron cuestionarios acerca de sus niveles de satisfacción, placer y felicidad. Tras la revisión de los resultados, los investigadores descubrieron que el grupo al que se le pidió que tuviera más relaciones sexuales había experimentado una disminución de la felicidad, así como de su deseo sexual y también de cómo disfrutaban con el sexo. Los expertos creen que esta presencia de infelicidad no está motivada por tener que practicar más sexo sino por el hecho de tener que practicarlo sin que surgiera de forma natural, sino como parte del estudio. “El deseo de tener sexo disminuye más rápidamente que el disfrute del sexo una vez que se ha iniciado. En lugar de centrarse en el aumento de la frecuencia sexual a los niveles que experimentaron al principio de una relación, las parejas deberían crear entornos que despierten su deseo”, aclara Tamar Krishnamurti.
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Leila Indignada: analiza Las Mentiras Del Discurso De Leonel ( ver vídeo
Por : Unknown

A veces no somos felices con una pareja en la intimidad, simple y sencillamente porque no sabemos disfrutar de nuestra propia compañía y eso incluye la parte sexual. Sí, hablo del sano hábito de la masturbación, del cual seguramente sabes mucho más que yo. Pero si te da miedo la idea, libérate de prejuicios y repasemos juntos los aspectos principales de esta práctica. ¿Lista para amarte a ti misma?
Las mejores técnicas de masturbación femenina
Reserva un espacio para ti sola y agrega los elementos que prefieras. ¿Has intentado hacerlo rodeada de velas aromáticas? ¡Es una gran idea! O si lo prefieres, puedes poner la película donde aparezca ese actor que te hace sonreír con sólo verlo.
Antes de llegar al área genital, explora tu cuerpo en su totalidad. No importa la talla que vistas, tu cuerpo es hermoso y posee un encanto propio. Toca tus senos, siente tus caderas, tus glúteos y tus piernas. Enamórate de ti misma y date cuenta de lo deseable que eres, aún más si posees suficiente confianza personal.
Ya sea que utilices tus dedos o uses tu vibrador favorito, no te preocupes mucho en encontrar tu punto G ni nada por el estilo. Simplemente déjate llevar y manipula el área exacta que te haga sentir mayor placer. Puede ser el interior de la vagina o el clítoris. Recuerda que en ese momento tú estás al mando y controlas totalmente tu sexualidad.
¡Fantasea!: Siempre será necesario enfatizar este punto debido a su importancia. Desecha las culpas y dale rienda suelta a tus más prohibidos pensamientos. Piensa en aquello que te pone en estado de éxtasis, literalmente. ¿Qué importa si aún no te atreves en la vida real a estar con dos hombres? Para eso tienes como aliada invaluable a tu propia imaginación.
Placer equivale a relajación
Masturbarte en forma regular no sólo te pone en contacto contigo misma, sino que además te ayuda a liberar el estrés acumulado, al mismo tiempo que concilias mejor el sueño. Posteriormente puedes invitar a tu pareja para que se te una. ¿Suena demasiado sexy? Entonces únicamente inténtalo y estarás más feliz, sonriente y relajada que nunca.
A veces no somos felices con una pareja en la intimidad, simple y sencillamente porque no sabemos disfrutar de nuestra propia compañía y eso incluye la parte sexual. Sí, hablo del sano hábito de la masturbación, del cual seguramente sabes mucho más que yo. Pero si te da miedo la idea, libérate de prejuicios y repasemos juntos los aspectos principales de esta práctica. ¿Lista para amarte a ti misma?
Las mejores técnicas de masturbación femenina
Reserva un espacio para ti sola y agrega los elementos que prefieras. ¿Has intentado hacerlo rodeada de velas aromáticas? ¡Es una gran idea! O si lo prefieres, puedes poner la película donde aparezca ese actor que te hace sonreír con sólo verlo.
Antes de llegar al área genital, explora tu cuerpo en su totalidad. No importa la talla que vistas, tu cuerpo es hermoso y posee un encanto propio. Toca tus senos, siente tus caderas, tus glúteos y tus piernas. Enamórate de ti misma y date cuenta de lo deseable que eres, aún más si posees suficiente confianza personal.
Ya sea que utilices tus dedos o uses tu vibrador favorito, no te preocupes mucho en encontrar tu punto G ni nada por el estilo. Simplemente déjate llevar y manipula el área exacta que te haga sentir mayor placer. Puede ser el interior de la vagina o el clítoris. Recuerda que en ese momento tú estás al mando y controlas totalmente tu sexualidad.
¡Fantasea!: Siempre será necesario enfatizar este punto debido a su importancia. Desecha las culpas y dale rienda suelta a tus más prohibidos pensamientos. Piensa en aquello que te pone en estado de éxtasis, literalmente. ¿Qué importa si aún no te atreves en la vida real a estar con dos hombres? Para eso tienes como aliada invaluable a tu propia imaginación.
Placer equivale a relajación
Masturbarte en forma regular no sólo te pone en contacto contigo misma, sino que además te ayuda a liberar el estrés acumulado, al mismo tiempo que concilias mejor el sueño. Posteriormente puedes invitar a tu pareja para que se te una. ¿Suena demasiado sexy? Entonces únicamente inténtalo y estarás más feliz, sonriente y relajada que nunca.
Por : Unknown
Durante la menstruación los niveles de progesterona disminuyen, lo que provoca naturalmente que la libido aumente. El resultado: andamos peor que cuando teníamos 16 y mirábamos a los chicos jugar básquet o fútbol. Ufff. Sólo que hay un poderoso factor que puede hacernos abandonar la idea y esperar que esos días pasen antes de ponernos el baby doll y saltarle encima a la pareja: la noción cultural en la que aprendimos que la menstruación es algo sucio. Y sí, sangrar no deja de ser un tanto impresionante, pero la sangre menstrual es una señal de tu naturaleza femenina, y es también la sangre que te mantiene viva y caliente (sí, caliente en grados Farenheit y caliente de lo otro).
Que levante la mano quién no aprendió que esos días debían ser secretos para el resto del mundo: nadie debería saber cuándo estás menstruando. Mancharte es lo más vergonzoso que te puede pasar porque entonces everybody knows. Y ni hablar de sexo: imaginamos que quedará un batidero digno del mismísimo Jack el Destripador. Sin embargo, expertos que saben de sexo aseguran que las molestias más comunes de la menstruación disminuyen al tener una sesión de intimidad acalorada con el significant-other.
Además la sangre menstrual sirve como un lubricante natural que facilita la penetración. De hecho, durante la menstruación la vagina es más sensible, por lo que los orgasmos son más intensos. Sounds good. Y aunque debes consultarlo bien con tu ginecólogo (no corras riesgos que 9 meses después, lloren), en la mayoría de las mujeres los días fértiles son posteriores a la menstruación, así que la posibilidad de embarazo es menor. ¿La idea no te encanta? Puedes probarlo como una oportunidad de compartir un momento muy íntimo con tu pareja y dejar de esconderte bajo las sábanas.
Así que si se te antoja y a tu pareja también, prueben el sexo durante la menstruación. Al igual que el sexo anal, hacerlo o no obedece a una concepción cultural e incluso ideológica, más que práctica. Si no quieres manchas sobre las sábanas, coloca una toalla oscura encima y ten a la mano paños limpios para después. C’mon!, es momento de experimentar… antes, durante y después de tus días.
Que levante la mano quién no aprendió que esos días debían ser secretos para el resto del mundo: nadie debería saber cuándo estás menstruando. Mancharte es lo más vergonzoso que te puede pasar porque entonces everybody knows. Y ni hablar de sexo: imaginamos que quedará un batidero digno del mismísimo Jack el Destripador. Sin embargo, expertos que saben de sexo aseguran que las molestias más comunes de la menstruación disminuyen al tener una sesión de intimidad acalorada con el significant-other.
Además la sangre menstrual sirve como un lubricante natural que facilita la penetración. De hecho, durante la menstruación la vagina es más sensible, por lo que los orgasmos son más intensos. Sounds good. Y aunque debes consultarlo bien con tu ginecólogo (no corras riesgos que 9 meses después, lloren), en la mayoría de las mujeres los días fértiles son posteriores a la menstruación, así que la posibilidad de embarazo es menor. ¿La idea no te encanta? Puedes probarlo como una oportunidad de compartir un momento muy íntimo con tu pareja y dejar de esconderte bajo las sábanas.
Así que si se te antoja y a tu pareja también, prueben el sexo durante la menstruación. Al igual que el sexo anal, hacerlo o no obedece a una concepción cultural e incluso ideológica, más que práctica. Si no quieres manchas sobre las sábanas, coloca una toalla oscura encima y ten a la mano paños limpios para después. C’mon!, es momento de experimentar… antes, durante y después de tus días.