Para la nueva reina, la partida tiene más bazas. Nada le obliga a seguir las reglas del juego: usos y costumbres. Menos aún cuando el antecedente es tan antiguo que nadie conserva recuerdo alguno. La última reina consorte de los Países Bajos presente en la entronización de su marido fue la primera esposa de Guillermo III, la reina Sofía, allá en 1849. Y en los tres reinados siguientes, eran ellas, las reinas Guillermina, Juliana y Beatriz, las nuevas soberanas y su puesta de gala giraba en torno al majestuoso manto. La reina Beatriz escogió un aderezo sencillo de perlas y diamantes: un conjunto de diadema, collar, pendientes y broche; la reina Juliana cambió la tiara por una redecilla especialmente creada para la ocasión y lució un adorno de rubíes y diamantes de finales del siglo XIX de varias piezas (pendientes, broche y collar) de la colección real; solo la reina Guillermina hizo del tradicional ritual uno más sofisticado coronándose con el conjunto de joyas más majestuoso del tesoro real holandés, y tal vez de todos los tesoros reales de Europa, el aderezo de diamantes de Stuart.
La piedra protagonista, un diamante de 36 quilates de la India, llega a los Países Bajos a finales del siglo XVII a través del gobernador Guillermo de Orange y de su esposa, la princesa Mary. La gema, de un color blanco azulado bastante raro, es considerada como una joya de la dinastía de Orange y se la conoce con el nombre de Stuart en recuerdo a la primera reina que la llevó. La reina Emma, segunda esposa de Guillermo III, el último Rey de Holanda, y madre de la futura reina Guillermina, es la primera que lo lleva en público en 150 años poco después de su matrimonio con el soberano en 1879.
¿Se decidirá la reina Máxima por ellos para la Coronación? Cabe la posibilidad, sobre todo considerando su inclinación por las grandes joyas. Además, hace unos años circuló el rumor de que el adorno estaba siendo reparado por el joyero de la corona… Una apuesta máxima. Pero quedan otras posibilidades. La futura reina Máxima nunca ha llevado dos diademas muy apreciadas de la reina Beatriz: la primera tiara, de perlas y diamantes, es de gran valor sentimental para la actual soberana: la llevó en su enlace con Claus von Armsberg el 10 de marzo de 1966, y la segunda, de diamantes y zafiros, una creación muy vistosa de la casa Mellerio y el joyero parisino Oscar Massin, que data de finales del siglo XIX.
Y una razón de mayor peso es a fin de cuentas el gusto personal de la futura reina Máxima. Parece que aprecia particularmente los diamantes, también las perlas que luce muy a menudo. Pero tiaras tan majestuosas como la Stuart y ocasiones más apropiadas para lucirla serán difíciles de encontrar. O no tanto.
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