El poder de tu mente
Partiendo de las investigaciones anteriores, estarás de acuerdo en que fantasear durante el sexo debería de doblar tu actividad cerebral. “Recrearnos en este tipo de pensamientos no es solo una buena forma de excitarnos aquellas veces cuando el mero contacto no es suficiente, sino también una excelente vía para predisponernos para el sexo, potenciar el deseo y el placer, y aumentar así la intensidad de nuestros orgasmos”, explica la psicóloga terapeuta Julia Hernández.
Otro estudio que evidencia el potencial de nuestras mentes es el emprendido por el gurú del sexo femenino Barry Komisaruk, de la Universidad de Rutgers, en un experimento en el que varios voluntarios debían imaginar que estaban recibiendo un golpecito en la mano o el pie. “Descubrimos que cuando imaginaban que estaban siendo tocados había mucha más actividad en sus cerebros que cuando recibían el golpe de verdad”, explica Komisaruk. Imagina que en plena sesión combinas la actividad de ambos momentos: el imaginario y el real. Mientras tú piensas en aquello que te pone a mil, él además te acaricia donde más placer te da. ¡Orgasmo por dos asegurado!
Ponlo en práctica
“Al igual que la eyaculación precoz y la impotencia son los trastornos más comunes en el hombre, el deseo hipoactivo o falta de deseo es el desorden que más afecta a las mujeres, lo que se manifiesta cuando hay una ausencia de fantasías sexuales”, explica Julia. Por esta razón no tienes que sentirte culpable por dejar volar tu imaginación cuando tengas a tu chico inmerso en faena. De hecho, un estudio del Dr. Harold Leitenberg, de la Universidad de Vermont, asegura que las fantasías suelen darse en personas con vidas sexuales de lo más sanas.
Existen varios tipos de fantasías que tienen lugar durante el sexo: algunas hacen referencia a esos pensamientos o ideas que tuvieron lugar en el pasado, por ejemplo, aquella sesión salvaje que tuvisteis en la ducha y que recordarla tan solo te pone a mil. Otros se corresponden con aquellas imágenes fruto de tu imaginación que os sitúan haciéndolo en lugares públicos o con más personas, o incluso llevando a cabo juegos que jamás te atreverías a confesarle. “Durante el acto, estos pensamientos pueden quedarse en tu mente o ser compartidos con él. Confiésale si quieres eso que tanto te excita de aquella experiencia que tuvisteis o lo que te gustaría que te hiciese”, dice la experta. Aunque estas fantasías (o cualquier otra que tengas) no se materialicen, sí jugarán su papel principal: subir el termómetro de la pasión y culminar la velada con fuegos artificiales.
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